El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, habría dado señales de un giro en su postura hacia México, según informó el medio RT el 18 de junio de 2026. El quiebre diplomático entre ambas naciones se produjo tras la irrupción de fuerzas ecuatorianas en la embajada mexicana en Quito, un hecho que implicó una violación a la soberanía de la sede diplomática. El gesto de Noboa busca tender puentes con el gobierno de Claudia Sheinbaum.

La relación bilateral entre Ecuador y México atraviesa su momento más crítico desde abril de 2024, cuando la policía ecuatoriana ingresó a la embajada mexicana para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien tenía asilo político. México rompió relaciones diplomáticas de inmediato y el caso fue llevado a la Corte Internacional de Justicia. Desde entonces, ambos países mantienen un distanciamiento que ha afectado el comercio y la cooperación regional.

Según fuentes diplomáticas citadas por RT, el gobierno ecuatoriano habría realizado acercamientos informales a través de canales multilaterales. El gesto incluiría una posible disculpa formal y la disposición a entablar negociaciones para restablecer las relaciones consulares. Sin embargo, México ha mantenido una postura firme, exigiendo garantías de que no se repetirá una violación a la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.

Analistas internacionales consideran que este movimiento de Noboa responde a la necesidad de recomponer la imagen de Ecuador en la comunidad internacional, especialmente de cara a foros como la CELAC y la OEA. Organismos de derechos humanos han instado a ambas naciones a resolver sus diferencias mediante el diálogo. Se espera que en las próximas semanas haya avances concretos hacia una normalización de las relaciones bilaterales.