América del Sur está gobernada casi en su totalidad por fuerzas políticas de derecha y extrema derecha, según un análisis publicado por elDiario.es. Con el triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia, países como Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Paraguay y Bolivia conforman un bloque que alinea sus políticas con la administración de Donald Trump y replica los modelos de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador.
Ecuador se inserta en esta tendencia regional desde la llegada de Daniel Noboa a la presidencia, en un contexto de crisis de seguridad que ha llevado al gobierno a declarar el conflicto armado interno contra grupos del crimen organizado. La ola conservadora sudamericana representa un giro significativo respecto a la década progresista que vivió la región entre 2003 y 2015, cuando la mayoría de los países estaban gobernados por líderes de izquierda.
Los nuevos gobiernos comparten tres ejes comunes: políticas de mano dura contra el crimen, alineamiento con Estados Unidos y reformas económicas de corte liberal. En el caso ecuatoriano, el gobierno de Noboa ha implementado un plan de seguridad que incluye la construcción de megacárceles inspiradas en el modelo Bukele, la militarización de puertos y aeropuertos, y la extradición de cabecillas del narcotráfico. En el plano económico, se han impulsado reformas para flexibilizar el mercado laboral y atraer inversiones.
Analistas políticos señalan que este giro a la derecha enfrenta desafíos de gobernabilidad en países con alta conflictividad social, como Ecuador, donde las protestas indígenas y sindicales han marcado la agenda política. La pregunta que queda abierta es si este bloque regional podrá sostener sus políticas en el tiempo o si, como ha ocurrido en ciclos anteriores, la región experimentará un nuevo viraje político en los próximos años.