La inteligencia artificial está transformando incluso los oficios más artesanales, y la perfumería no es la excepción. François Demachy, perfumista de la casa Dior, advirtió que la IA eliminará los trabajos de perfumería que no sean creativos, dejando el proceso reducido a "pulsar un botón". Sus declaraciones, recogidas por Huffington Post, han generado un intenso debate sobre el futuro de las profesiones artísticas en la era de la automatización.

Demachy, considerado uno de los "narices" más importantes de la industria del lujo, explicó que la inteligencia artificial ya es capaz de analizar millones de combinaciones de moléculas aromáticas en segundos, un trabajo que antes requería años de experiencia y entrenamiento. "La IA puede predecir qué mezclas funcionarán mejor, qué fragancias tendrán éxito comercial y cómo optimizar los costos de producción", señaló el perfumista. Sin embargo, advirtió que la creatividad humana sigue siendo insustituible para concebir conceptos olfativos originales y emocionales.

El avance de la IA en la perfumería se suma a una tendencia global de automatización que afecta a múltiples sectores. Según un estudio del Foro Económico Mundial, se estima que para 2030 la inteligencia artificial habrá desplazado al menos 85 millones de empleos a nivel global, aunque también creará 97 millones de nuevos roles. En el caso específico de la perfumería, los trabajos rutinarios de laboratorio y control de calidad serán los primeros en desaparecer, mientras que los perfumistas creativos seguirán siendo demandados para desarrollar las firmas olfativas de las grandes casas de lujo.

La industria del lujo enfrenta el desafío de equilibrar la eficiencia tecnológica con la preservación del savoir-faire artesanal que distingue a sus productos. Casas como Chanel, Guerlain y Dior ya están invirtiendo en herramientas de IA para acelerar sus procesos de desarrollo, pero mantienen equipos humanos dedicados a la creación artística. El futuro, según Demachy, no será de reemplazo total sino de colaboración entre humanos y máquinas, donde la tecnología potencie —pero no sustituya— el talento creativo.