La apropiación de contenidos por parte de sistemas de inteligencia artificial generativa se ha convertido en una de las preocupaciones centrales de editores y medios de comunicación de todo el mundo, según advierte un análisis publicado por el diario La Nación. El informe señala que las empresas tecnológicas están utilizando millones de artículos periodísticos para entrenar sus modelos de lenguaje sin autorización ni compensación para los creadores originales, lo que ha desatado una ola de demandas y reclamos legales en múltiples países.
El fenómeno no es nuevo pero se ha intensificado en los últimos meses con el lanzamiento de nuevas versiones de asistentes de IA como ChatGPT, Gemini y Claude. Editores de Estados Unidos, Europa y América Latina han denunciado que sus contenidos son escaneados y replicados por estas herramientas sin atribución ni pago. En países como Ecuador, donde el periodismo digital enfrenta desafíos de sostenibilidad, la situación es particularmente crítica: los medios locales ven cómo su trabajo es utilizado sin compensación por gigantes tecnológicos.
Arthur G. Sulzberger, editor del New York Times, ha sido una de las voces más críticas, calificando la práctica como "un robo sistemático de propiedad intelectual". En su intervención más reciente, Sulzberger señaló que "la IA no crea, sino que regurgita y recombina contenido creado por periodistas reales". Varios medios han optado por bloquear a los rastreadores de IA en sus sitios web, mientras que otros han firmado acuerdos de licencia con empresas tecnológicas. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ha iniciado consultas para establecer un marco regulatorio global.
El debate sobre la regulación de la IA en el periodismo se intensifica mientras los gobiernos de la Unión Europea, Estados Unidos y América Latina avanzan con distintas propuestas legislativas. La Ley de IA de la Unión Europea, que entra en plena vigencia este año, exige transparencia sobre los datos de entrenamiento utilizados. En Ecuador, la discusión recién comienza, pero organizaciones de periodistas han solicitado al gobierno que impulse una legislación que proteja los derechos de autor frente al avance tecnológico. El futuro del periodismo independiente podría depender del resultado de esta batalla legal y regulatoria.