Representantes de organizaciones campesinas, ambientales, académicas y de movimientos populares de América Latina se reunieron en Quito, Ecuador, el 1 y 2 de junio de 2026 para analizar el despliegue de la llamada "edición génica", especialmente en agricultura y alimentación. El encuentro, reportado por La Jornada de México, buscó articular una respuesta regional ante el avance de estas tecnologías.

Ecuador, como país megadiverso y con una fuerte tradición agrícola campesina, es un escenario clave en el debate sobre los organismos genéticamente editados. La cumbre de Quito reunió a delegados de al menos 12 países latinoamericanos, incluyendo México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina, quienes compartieron experiencias sobre el impacto de la edición génica en la soberanía alimentaria y la biodiversidad.

Los participantes advirtieron que la edición génica, a diferencia de los transgénicos tradicionales, permite modificaciones más precisas pero también más difíciles de regular, ya que no siempre se considera organismos genéticamente modificados (OGM) en las legislaciones nacionales. "Las empresas biotecnológicas están impulsando estos cultivos sin la debida evaluación de riesgos ni consulta a las comunidades", señalaron representantes de la Vía Campesina presentes en la cumbre.

La declaración final del encuentro, conocida como "Declaración de Quito", exige a los gobiernos latinoamericanos aplicar el principio de precaución frente a la edición génica y garantizar la participación de las comunidades campesinas e indígenas en las decisiones sobre el uso de estas tecnologías. El documento será presentado ante la FAO y la CELAC como parte de una estrategia regional de defensa de la agrobiodiversidad.