España se mantiene estancada en el puesto 39 del Índice de Competitividad Mundial 2026 elaborado por la escuela de negocios suiza IMD, la misma posición que ocupó el año anterior, según reveló el informe publicado este jueves. El estudio señala que la falta de "eficiencia gubernamental" es el principal lastre para el país, a pesar de haber recibido más de 160.000 millones de euros en fondos europeos de recuperación en los últimos seis años. El ranking evalúa a 70 economías del mundo en factores como desempeño económico, infraestructura y eficiencia empresarial.

El estancamiento de España contrasta con el avance de otras economías europeas que han logrado escalar posiciones en el índice. Países como Dinamarca, Suiza y Singapur encabezan la clasificación global, mientras que España se ubica por detrás de naciones como Estonia, República Checa y Lituania. El informe del IMD, que se publica anualmente desde 1989, es una referencia clave para inversores internacionales y gobiernos que buscan mejorar su clima de negocios.

El estudio señala que España ha mejorado ligeramente en infraestructura digital y sostenibilidad, pero retrocede en indicadores clave como burocracia, estabilidad regulatoria y agilidad del sector público. "La eficiencia gubernamental es el talón de Aquiles de la economía española", señala el informe. En paralelo, el Foro Económico Mundial también publicó su índice de transición energética, donde España retrocede posiciones pese a sus inversiones en energías renovables. Ambos informes coinciden en que la lentitud administrativa y la fragmentación política afectan la capacidad del país para implementar reformas estructurales.

El gobierno español ha respondido a los resultados señalando que los índices internacionales no reflejan la realidad económica del país, cuya economía creció por encima del 3% en 2025. Sin embargo, expertos consultados advierten que la falta de reformas en la administración pública podría limitar el crecimiento futuro. Para Ecuador y América Latina, el caso español es ilustrativo: incluso con abundante financiamiento externo, la eficiencia institucional sigue siendo un factor determinante para la competitividad.