La madrugada del martes, decenas de ecuatorianos se reunieron en un bar irlandés del barrio madrileño de Vallecas para ver el partido de La Tri contra Curazao, correspondiente al Mundial 2026. El encuentro, que comenzó a las dos de la madrugada hora local, se convirtió en una excusa para el reencuentro de la comunidad migrante ecuatoriana en España, según reportó el diario elDiario.es.

España alberga a una de las comunidades ecuatorianas más grandes del exterior, con más de 400.000 personas, según datos del INE español. La diáspora ecuatoriana mantiene un vínculo profundo con su país a través del fútbol, y cada partido de La Tri en el Mundial se convierte en una celebración colectiva que trasciende lo deportivo para convertirse en un acto de identidad cultural.

Los asistentes al bar de Vallecas, entrevistados por el medio español, describieron la experiencia como "volver a casa por un momento". Entre banderas ecuatorianas, cervezas y arepas, los migrantes compartieron historias de su llegada a España, los años difíciles de la crisis de 2008 y el orgullo de ver a su selección en el escenario mundial. "Aquí somos invisibles, pero cuando juega Ecuador, somos el centro del mundo", declaró uno de los asistentes al diario.

El fenómeno refleja cómo el fútbol funciona como un puente emocional entre los ecuatorianos en el exterior y su tierra natal. Con partidos que se juegan en horarios adversos para Europa, la comunidad migrante ha demostrado su capacidad de organizarse para seguir a La Tri, en un ritual que combina deporte, nostalgia y resistencia cultural en la diáspora.