La economía ecuatoriana, dolarizada desde el año 2000, enfrenta nuevos desafíos ante la sostenida apreciación del dólar estadounidense a nivel global. Mientras que en países como Argentina se debate el impacto de un "dólar barato", en Ecuador la fortaleza del billete verde afecta la competitividad de las exportaciones no petroleras, especialmente flores, banano y camarón, sectores clave para la generación de empleo y divisas.

Ecuador adoptó el dólar como moneda oficial tras la crisis bancaria de 1999-2000, una decisión que estabilizó la economía pero que eliminó la capacidad del país de usar política monetaria para ajustar shocks externos. Desde entonces, la economía ecuatoriana depende de la productividad interna y de los precios internacionales del petróleo para mantener el equilibrio fiscal y comercial.

Según analistas económicos, la apreciación del dólar encarece los productos ecuatorianos en mercados como Europa y Asia, donde otras monedas se han debilitado frente al billete verde. Esto ocurre en un momento en que Ecuador busca diversificar sus mercados de exportación y reducir la dependencia del petróleo. El Banco Central del Ecuador reportó que las exportaciones no petroleras crecieron un 3,2% en el primer trimestre de 2026, por debajo del 5,1% registrado en el mismo período del año anterior.

Especialistas consultados señalan que Ecuador necesita profundizar reformas estructurales para mejorar la productividad y competitividad de su economía, incluyendo inversión en infraestructura logística, simplificación de trámites y acceso a financiamiento para pequeños exportadores. La política comercial del gobierno de Daniel Noboa apunta a la firma de nuevos acuerdos comerciales, aunque el debate sobre el acuerdo con Emiratos Árabes muestra las tensiones entre apertura y soberanía que marcan la agenda económica del país.