La política de "mano dura" del presidente salvadoreño Nayib Bukele, basada en detenciones masivas y la construcción de megacárceles, se ha convertido en un modelo de referencia para líderes de derecha en América Latina y Europa, según un análisis de BBC Mundo. Sin embargo, su aplicación en otros países ha arrojado resultados limitados y genera controversia entre organismos de derechos humanos.
Ecuador es uno de los países que ha mostrado interés en replicar este modelo en el marco de la guerra contra el crimen organizado declarada por el presidente Daniel Noboa. El gobierno ecuatoriano ha anunciado planes para construir centros de reclusión de máxima seguridad inspirados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, como parte de una estrategia para enfrentar a bandas como Los Choneros y Los Lobos.
El análisis de BBC señala que si bien la tasa de homicidios en El Salvador se redujo drásticamente —de 103 por cada 100.000 habitantes en 2015 a 2,4 en 2024—, el costo en términos de derechos humanos ha sido alto. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado detenciones arbitrarias, hacinamiento y violaciones al debido proceso. En Ecuador, donde la tasa de homicidios llegó a 47 por cada 100.000 habitantes en 2023, el debate sobre la efectividad de estas políticas está abierto.
Expertos en seguridad consultados por BBC advierten que el modelo Bukele no es fácilmente replicable porque depende de condiciones políticas y sociales específicas de El Salvador, como un alto nivel de apoyo popular y un control casi absoluto del poder. En Ecuador, con una institucionalidad más fragmentada y una sociedad civil activa, la implementación de políticas similares enfrenta mayores obstáculos legales y políticos.